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sábado, 17 de octubre de 2009

Nuevos paradigmas sociales y la revolución tecnológica.



Diferentes actitudes ante los avances tecnológicos, desde el absoluto rechazo hasta la completa aceptación, están creando importantes diferencias en como los ciudadanos están incorporando estos avances en su vida cotidiana. La rápida integración de la informática en nuestra vida cotidiana, esta abriendo nuevos paradigmas sociales y haciendo obsoletos otros.

Seguramente es una constante en la historia de la humanidad que cada vez que se produce algún cambio importante en la sociedad, la aceptación por parte de la población es desigual. Desde la resistencia a los cambios hasta la aceptación más entusiasta. Sobre todo a partir de la revolución industrial, los cambios siempre han pasado por distintas fases. En nuestra memoria tenemos el rechazo al tren, al teléfono (iba a destruir las familias y las relaciones sociales), la radio, la televisión, ... Cada avance ha pasado desde el rechazo por una parte de la sociedad (los más conservadores) hasta la completa integración en nuestra vida cotidiana.

Los usos sociales de la tecnología no son una excepción, pero si que hay una diferencia, y es la velocidad a la que se están produciendo los cambios en la actualidad. Lo que antes era un proceso que podía durar una o varias generaciones, ahora es cuestión de pocos años (muy pocos, si no meses). Además, parece que aún no acabamos de asumir un cambio y ya tenemos a la vuelta de la esquina el siguiente.

Al dedicarme a la informática, he visto muchas veces como la gente se acerca por primera vez a un ordenador, o simplemente como reaccionan el día que se dan cuenta que aquello que tanto les costo aprender, ya es obsoleto y tienen que empezar de cero. Pero también se pueden observar diferentes reacciones entre la gente más acostumbrada a los cambios. Yo mismo me doy cuenta que no siempre acepto los cambios de la misma forma.

Las actitudes más comunes que he visto las resumo en los siguientes grupos. Aunque queda claro que la mayoría de gente se puede encontrar en diferentes grupos alternativamente.

Tecnófobo: Es el que rechaza la tecnología completamente. Es un rechazo irracional, y se apoyará en cualquier explicación o prejuicio para mantenerse en su postura. Nunca se comprarán un ordenador (o la cámara digital, o el móvil, ...), que será el símbolo de todos los males y peligros (como antes el teléfono, la televisión, la electricidad, ...)

"No me interesa": Es como el tecnófobo, pero en vez de rechazar la tecnología, simplemente la excluyen de su propia vida. Eso no es para ellos, no les interesa, tienen cosas mejores que hacer, soy muy mayor para esto, etc. Aún así, sufren cierta exclusión social cuando su entorno cada vez usa mas los nuevos medios. La reacción es reafirmarse en su discurso protector.

Impotente: Es el que de buen principio ya se declara incapaz de aprender algo "muy complicado". De nada sirve que vean como hay escuelas donde jubilados aprenden a navegar, enviar mails... "Yo no lo entiendo", "ya soy muy mayor", "eso es para los jóvenes"...

Integrado: Es (desde mi punto de vista) la postura más razonable. Se producen cambios, y en un cierto tiempo (meses, o 1 o 2 años) acaban probando y usando los nuevos paradigmas. Muchas veces por curiosidad o simplemente dejados arrastrar por su propio entorno social.

"Antes era mejor": Este es el que me resulta más divertido. Es el que durante un tiempo estuvo en la cresta de la ola, pero un día perdió el tren, y en vez de mirar que se ha perdido, se enroca en una actitud de "esto no es para mi". Un caso típico es el que en los años 90 descubrió internet, el email, los buscadores, y en los sucesivos cambios (blogs, redes sociales, ...) adoptan una actitud de rechazo irracional. Normalmente se apoyan en un discurso alarmista emitido por algún populista que aún sabe menos. Es gracioso ver como rechazan por ejemplo cualquier red social sin haber entrado siquiera.La base de su razonamiento es defender que las cosas antes eran más fáciles, o más sencillas, o más seguras,...

Geek: Es el que dedica su vida a vivir todos los avances tal como aparecen. Son los primeros en entrar en la nueva red social, los primeros en tener la invitación del nuevo servicio, los que esperan ansiosos la publicación de la nueva aplicación. Además acostumbran a evangelizar a su entorno sobre los nuevos usos. También a veces se sienten frustrados ante la lentitud que tienen en su entorno en adoptar los nuevos paradigmas. A veces caen en el desprecio de los analfabetos digitales y no se plantean que no todo el mundo tiene los mismos intereses.

Imprudente: El que se apunta a todo. Le haga falta o no. Rellena todos los formularios, sube sus datos a cualquier red social sin plantearse las consecuencias o la visibilidad de los datos. Usan la misma contraseña en todos los sitios (el nombre de la mascota, pareja, etc) y si hace falta se la apunta en la agenda o se la da a algún amigo. De tanto en tanto pican en algún spam. Participan de forma entusiasta en cualquier cadena piramidal de mails. En fin, un peligro para si mismos. Muchas veces son los que descubren algún secreto en alguna red social y alimentan así a los tecnófobos.

El hecho de que los cambios tecnológicos y científicos se están acelerando, y la adopción de los nuevos paradigmas sociales se esta produciendo a una velocidad nunca vista en la historia de la humanidad, hacen que estas actitudes se acentúen. Es posible que solo sea mi imaginación, pero creo que las diferencias entre los que aceptan los cambios y los que los rechazan o simplemente no los usan, cada vez son mayores.

Links interesantes:
http://www.oei.es/salactsi/ramfis.htm


miércoles, 7 de octubre de 2009

¡Es la investigación, estúpido!



SI!, la investigación, la ciencia, la tecnología... El I+D!
¿Pero en este gobierno no hay nadie con un poco de entendimiento?

Principios básicos según pone en el Plan Nacional de i+d+i:
  • Poner la I+D+I al servicio de la ciudadanía, del bienestar social y de un desarrollo sostenible, con plena e igual incorporación de la mujer.
  • Hacer de la I+D+I un factor de mejora de la competividad empresarial.
  • Reconocer y promover la I+D como un elemento esencial para la generación de nuevos conocimientos.
Que es lo que tenemos:
Una de las inversiones en i+d mas bajas de Europa. Sobretodo si se descuenta el falso i+d, es decir el militar y el que se dedica solo a compras (por ejemplo, licencias de software, etc.)
Una economía mas castigada por la crisis. Precisamente por haberse basado en la especulación inmobiliaria y el pelotazo. Vamos, basada en humo.

Que propone el gobierno:
Bajar la inversión en i+d.

Como se puede resumir:
Pan para hoy y hambre para mañana.
Los investigadores que pueden se van del país y crean riqueza fuera, y los que se quedan, o resisten o desisten...

Que consecuencias tiene para la economía:
Aumenta la dependencia tecnológica del exterior. Más déficit económico.



PD. El título es un eufemismo. Supongo que es evidente. Y por cierto, pido disculpas, no soy capaz de sintetizar una sola razón.



sábado, 3 de octubre de 2009

No al recorte del I+D en España



Como protesta ante los recortes en los presupuestos de investigación y ciencia se ha creado esta iniciativa. Esperemos que sirva para algo, sino lo tenemos muy mal...

Más información: “La Aldea Irreductible”


domingo, 17 de mayo de 2009

Reflexionando sobre los libros...


Hace unos días tuve una sensación extraña mientras leía esta entrada en "La pastilla roja". El caso es que esta entrada escrita por Sergio me parecía como si la hubiera escrito yo, en el sentido de que yo estoy haciendo lo mismo que él, deshacerme de buena parte de mis libros (de papel) quedándome solamente con aquellos que por razones sentimentales o prácticas aun no les ha llegado el momento. ¿Y cual es la razón?, pues son varias:
  • Libros de literatura que no volveré a leer por diferentes motivos. ¿Para que guardarlos?. Ocupan espacio, amarillean y no tienen ninguna utilidad.
  • Libros de literatura que no se si volveré a leer, pero que puedo acceder a una versión electrónica sin problemas. Si los leo dentro de 2, 4 o 10 años, serán una montaña de páginas amarillas y polvorientas.
  • Libros de texto obsoletos. Todos los de informática. Cosas que me interesaron en su momento y me dejaron de interesar. Cosas que se han vuelto obsoletas. Cosa que ya están superadas.
  • Libros de texto y ensayo que si que me interesan, pero han sido mejorados por versiones electrónicas (Wikipedia por poner un ejemplo). Tener los libros organizados y poder hacer consultas sobre ellos es algo que en papel no puedo hacer.
Evidentemente hay cosas que conservo. Una enciclopedia, para cuando me pilla con el ordenador apagado (o por si llega el apocalipsis y me quedo sin internet). Algunos diccionarios. Libros que con gusto me desharía pero no tengo su versión electrónica. Libros que he coleccionado y por razones sentimentales quiero conservar (mi colección de obras completas de Stanislaw Lem, por ejemplo) aunque cada año poco a poco voy menguando al ver como se van deteriorando. Actualmente debo tenes unos 200 o 300 en papel (a ojo), pero soy consciente de haberme deshecho de otro tanto.
El caso es que aunque pueda parecer lo contrario, sigo siendo un lector compulsivo, sigo comprando libros y tengo más libros que nunca. Eso si, en formato electrónico. Y es que poco a poco la revolución que se esta dando en la música y en el cine gracias al coste 0 de realizar una copia también esta llegando al mundo de los libros. Aunque a algunas editoriales les de miedo, por la perdida de ese negocio que consiste en cobrar por una copia. En el fondo es la crisis (y futura desaparición) de los intermediarios tal como los conocemos hoy dia.


Al hilo de todos estos cambios, también se cita en dicho artículo de la pastilla roja (otra casualidad, claro), un reciente artículo de Steven Johnson en el Wall Street Journal que también habla sobre como está cambiando el mundo de los libros. Steven Johnson lo conozco como autor del excelente libro "Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software", razón por la cual valoro mucho sus opiniones al respecto. En resumen viene a decir que los libros van a desaparecer tal como los conocemos al tiempo que cambia el medio en que se publican (del papel al formato electrónico). No es que vaya a decir nada que a poco que uno haya visto lectores electrónicos no sepa ya, pero es importante para darnos cuenta que poco a poco los libros electrónicos van a sustituir al de papel. Y no entro en el tema de la prensa...

Entonces, como parece claro que estamos delante de un cambio importante, parece precisamente que la industria del sector tendría que ser una avanzada en la tecnología y liderar el cambio (que se va a producir de todas formas) mientras se adapta a los nuevos formatos (sino, pensemos en Amazon y su Kindle). Pero como no podía ser de otra forma, lo que tenemos es justo lo contrario. Una industria que parece un dinosaurio, anquilosada en el pasado, que se resiste a cambiar por miedo a la perdida de control del negocio de las copias. Y en vez de avanzar, se quedan en la cuneta (como ya hemos visto hacer a la industria discográfica, la del cine, ...).

Así como curiosidad, el día 14 de mayo de 2009, en El País publicaban una carta en la sección de cartas de los lectores donde Carlos Fernández Sanz reflexionaba sobre el futuro de los libros. En concreto avisaba de los problemas que están surgiendo alrededor de la comercialización de los libros electrónicos. Y es que el problema es que por miedo a las copias no consentidas (¿por quién? ¿Por el autor?. Que va...) se está ofreciendo un producto caro y defectuoso. Comparemos:

  • Me compro un libro de papel. Lo leo las veces que quiera. Lo presto las veces que me apetezca. Lo guardo el tiempo que quiero. Si me canso lo puedo vender de segunda mano. Lo puedo regalar a otra persona que podrá hacer lo mismo. Etc.
  • Me compro un libro electrónico (que el coste de la copia es 0) que me cuesta casi lo mismo pero con un sistema DRM con ciertas limitaciones. Lo podré leer siempre que el soporte lo mantenga, no me aseguran que si cambio de lector lo conserve y puedo estar obligado a comprar otra copia o quedarme sin el libro. No lo puedo prestar (el DRM me lo va a impedir). Lo guardo tanto tiempo como el hardware me permita y no se haga obsoleto, cosa que sabemos que pasará en poco tiempo. No lo podré vender. No lo podré regalar...

¿Y que tenemos entonces? Pues muy facil. Un producto defectuoso y caro, frente al producto sin todos estos defectos y además gratis. Una vuelta por el emule ya nos enseña hacia donde van las cosas. La gran biblioteca de Alejandría hecha realidad. Y la industria si no se adapta y enfrenta estos graves problemas se van a encontrar fabricando máquinas de vapor en poco tiempo.

Por cierto, en mi creciente colección de libros, me está siendo de mucha utilidad un software llamado "calibre". Como lector, aunque hay muchos, yo uso FBReader, por la razon que funciona en mi Nokia 770 (una maravilla pero parece que la linea del producto se deja de fabricar), en mi portatil y ahora en mi nuevo movil Android. Aun no me he decidido por un lector exclusivo de libros pero todo se andará.

Ya como conclusión, vía Escolar.net leo este texto de Spencer Reiss, periodista de la revista Wired:
El plan A es publicar un diario por el método tradicional, por ejemplo en Madrid, lo cual implica cortar árboles en Escandinavia, procesar la madera para convertirla en papel, transportar el papel en barco a un puerto y después en camión a la capital. Ahí tienes un caro inmueble en el que trabaja tu extensa y costosa redacción y operan tus máquinas de impresión, con sus costosos operarios. Y todavía te queda la fase final de transportar el producto impreso a los extensos y dispersos punto de venta. El plan B es un tipo con un ordenador que aprieta unas teclas y envía el mismo producto a las pantallas de un número ilimitado de consumidores. ¿Quién gana?
Pues eso.




miércoles, 22 de abril de 2009

Las universidades seran irrelevantes


David Wiley, profesor de psicología y tecnología de la Brigham Young University, USA, propone que en 2020 las universidades serán irrelevantes. Entrando mas en detalle, lo que señala es que en 2020:
- Los estudiantes escucharan sus clases en iPods, y que estas clases estarán online y gratis.
- Los materiales docentes serán compartidos entre las universidades.
- Los laboratorios científicos serán virtuales.
- Los libros de texto serán libres.

Las instituciones que no se adapten a estos cambios desaparecerán. Una de las criticas que lanza hacia las universidades norteamericanas es que siempre han actuado como si los conocimientos que imparten no se pudieran obtener en ningún otro sitio. También advierte que los grandes campus universitarios han dejado de ser innovadores a causa de que se han convertido en monopolios de facto.
Google, Facebook, el acceso online a los materiales universitarios (ver www.youtube.com/edu, por ejemplo), instituciones virtuales como University of Phoenix están cambiando eso. Muchos estudiantes ya están manifestando su descontento con este método antiguo de enseñanza.
El movimiento Copyleft es fundamental como base.

Evidentemente Wiley se refiere a las universidades tal como las conocemos y que no se adapten a estos cambios tan rápidos que estamos viendo. Yo mismo muchas veces me había preguntado porque hay una oferta tan insignificante de universidades que hagan uso de todas estas tecnologías. Creo que Wiley tiene toda la razón al advertir sobre los que no se adapten desaparecerán. En un mundo hiperconectado donde los materiales se encuentran online, ¿porque tengo que desplazarme al campus si tengo www.youtube.com/edu? ¿Porque no transmiten las clases? Porque hay profesores a los que no se puede contactar virtualmente (email como mínimo, pero también consultas a través de webcam)?. ¿Porque tengo que ir al campus a hacer gestiones? Y otro montón de preguntas que cada vez mas estudiantes se hacen.
Que la universidad no va a desaparecer. Solamente se transformará.

Vía: KurzweilAI
Más información: Deseret News